Este campamento presenta una experiencia desafiante para los visitantes, con su reputación construida sobre una combinación de caos no controlado y instalaciones en deterioro. El proceso de registro se describe constantemente como desorganizado, dejando a los huéspedes frustrados desde el momento en que llegan. Los permisos de activación de los edificios de servicios esenciales no son confiables, a menudo no funcionan y aumentan las molestias. Cuando el clima se vuelve lluvioso, la cocina interior y las áreas comunes se vuelven abarrotadas, especialmente cuando los grandes grupos monopolizan el espacio. El personal y la dirección han sido criticados por ser inaccesibles y despreciables, y las quejas sobre la falta de refugio interior han sido recibidas con sugerencias de irse de inmediato. Esta respuesta es particularmente dura para los huéspedes vulnerables, como los ciclistas ancianos que viajan con tiendas pequeñas. Los alojamientos de bungalow ofrecidos son igualmente decepcionantes, con colchones de cama y una opción de actualización a un costo adicional. Los huéspedes informan que las ventanas no se pueden dejar abiertas debido a que faltan pantallas, lo que hace que el interior sea entorpecido e incómodo. La limpieza está muy por debajo de los estándares aceptables, ya que el bungalow no se limpia adecuadamente al llegar. Los problemas de mantenimiento son generalizados, incluyendo una puerta del inodoro que no puede cerrarse correctamente y una veranda podrida. La condición y la higiene son tan pobres que un invitado ha prometido no volver nunca, aconsejando fuertemente a otros que eviten reservar. En general, el campamento no cumple con las expectativas básicas de comodidad, limpieza y valor económico. Los viajeros que buscan una estancia tranquila o confiable deben buscar en otro lugar para su aventura al aire libre.
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