Este camping sirve principalmente como parada de tránsito para los viajeros que se dirigen a Italia, pero en los últimos años se ha visto una notable disminución en la calidad y la satisfacción del cliente bajo la nueva propiedad. La ubicación es conveniente, justo al lado de la carretera, sin embargo, la propiedad parece desgastada y descuidada, con terrenos sobrepoblados y falta de mantenimiento. El propietario a menudo se describe como hostil, grosero y demasiado estricto, aplicando reglas rígidas como el cierre de la puerta a las 8 pm y los pagos solo en efectivo. El restaurante recibe críticas mixtas, con algunos elogiando la comida pero otros señalando horarios poco fiables y opciones de menú limitadas. Las instalaciones sanitarias varían según el año: algunos huéspedes informan de baños y baños limpios y modernos, mientras que otros encuentran bloques sucios y con olor a mostaza sin papel higiénico. Los campos son estrechos, desnudos y carecen de sombra, ofreciendo poca privacidad. El WiFi no está disponible, y la señal móvil puede ser débil. A pesar de estos inconvenientes, ocasionalmente surgen algunos aspectos positivos: el hijo del propietario se describe como útil, y algunos visitantes aprecian las duchas limpias. Sin embargo, el abrumador consenso señala que el campamento es demasiado caro para sus comodidades, lo que lleva a muchos ex habituales a buscar alojamientos alternativos. Se han planteado preocupaciones de seguridad, como la puerta que se deja abierta o el personal que mueve pertenencias personales. La experiencia general está marcada por el bajo valor, un ambiente poco acogedor y un enfoque en el beneficio sobre la comodidad de los huéspedes. Para unas vacaciones tranquilas y relajadas o una estancia familiar, este sitio no se recomienda; puede ser suficiente sólo para una breve estancia nocturna si no hay otras opciones disponibles.
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