Este campamento, situado en un antiguo huerto con vistas a tierras de cultivo, ofrece un refugio pacífico elogiado por su tranquilidad y sus terrenos bien cuidadosos. Los huéspedes destacan constantemente la cálida acogida de los propietarios que se describen como apasionados, útiles y que hacen todo lo posible para ayudar, aunque ocasionalmente aparecen menciones de recepción menos amistosa. Las instalaciones sanitarias son muy limpias y bien mantenidas, con baños y duchas ordenados, pero algunos años señalan la falta de cabañas de lavado y acceso para discapacitados. Las instalaciones de lavado de platos son limitadas, con sólo dos lavabos para 45 boxes, y el agua caliente para lavar platos cuesta más. Los cargos por duchas, lavado de platos y Wi-Fi son comunes, con electricidad medida por ampero a pesar de los paneles solares. El campamento es especialmente recomendable para ciclistas, con abundantes rutas ciclistas cercanas y un servicio de pan roll. Las canchas son espaciosas, pero la privacidad puede ser menor de lo esperado, y los coches no están permitidos en las canchas, lo que mejora la atmósfera tranquila. Un estanque de Koi Carp agrega en el encanto, y los go-karts son populares entre los niños, aunque el equipo del patio de recreo es adecuado para los niños mayores. El sitio es generalmente limpio y bien mantenido, pero una estricta política de cancelación y costos adicionales para las comodidades básicas pueden disuadir a algunos. En general, el campamento ofrece una experiencia limpia, tranquila y amigable con un enfoque en la naturaleza y la relajación, aunque se notan desventajas prácticas como instalaciones operadas con tokens y lavado limitado de platos.
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