Escondido junto a un río suave en los Vosgos, este campamento se ha transformado de una parada básica de presupuesto en un refugio natural preciado. Los propietarios y el personal ganan constantemente elogios por su calidez y atención, a menudo haciendo todo lo posible para ayudar a los huéspedes a sentirse verdaderamente bienvenidos. Los campos tienen un tamaño generoso y son hermosamente sombreados por árboles maduros, lo que ofrece una sensación de privacidad incluso en los períodos más concurridos. El río poco profundo que atraviesa la propiedad es un patio de recreo natural para los niños y un lugar refrescante para los adultos para refrescarse. La limpieza del bloque sanitario ha mejorado notablemente, aunque las instalaciones pueden sentirse un poco pequeñas cuando el sitio está lleno, y el agua caliente puede escasear en las horas pico. Algunos huéspedes observan que los baños y duchas siguen siendo un poco anticuados y ocasionalmente carecen de suministros como papel higiénico o jabón. La atmósfera es deliberadamente sencilla y tranquila, un cambio refrescante de un campamento de estilo resort llamativo. Una camioneta de pizza que visita llega varios días a la semana, y la aldea cercana ofrece una panadería, carnicero, supermercado y farmacia a poca distancia. La ubicación es una excelente base para caminar y explorar los Vosgos, con muchas rutas hermosas que comienzan desde el campamento. Las familias y los dueños de perros se sienten especialmente en casa, con mucho espacio seguro para que los niños vagan y jueguen. Aunque no hay restaurante ni cafetería en el lugar, las comodidades locales y el camión de comida satisfacen adecuadamente esa necesidad. La experiencia general se describe constantemente como encantadora, auténtica y de excelente valor por el dinero. La mayoría de los huéspedes ya planean regresar a este tranquilo refugio junto al río.
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