Este camping ofrece una ubicación conveniente cerca de Valencia de Don Juan y la A66, por lo que es una parada ideal para los viajeros que se dirigen a Santander. El personal recibe constantemente elogios por su amabilidad, actitud de acogida y ayuda. Los campos son espaciosos, bien definidos por setas, y generosamente sombreados por árboles, proporcionando un entorno agradable y privado. La piscina es un punto culminante, aunque algunos huéspedes encontraron que no funcionaba durante su estancia. La zona de piscina y los juegos acuáticos son populares entre las familias, lo que contribuye a un ambiente familiar donde los niños pueden hacer fácilmente amigos. La limpieza de las instalaciones sanitarias recibe críticas mixtas; algunos huéspedes las encuentran impecablemente limpias, mientras que otros observan que están obsoletas y necesitan renovación. Los baños y las duchas están datados, con informes de falta de asientos de baño y mal mantenimiento. Un problema persistente es la presencia de muchas moscas y mosquitos, que pueden ser molestos. El sitio generalmente está tranquilo durante la noche, aunque se escucha un poco de ruido de tráfico debido a su proximidad a la carretera principal. Los restaurantes en el lugar están disponibles, pero las opciones son limitadas. No hay tienda en el lugar, y las instalaciones de eliminación de residuos se consideran inadecuadas. El suministro de electricidad puede ser poco fiable, con problemas de tropeza reportados. El punto de eliminación de residuos químicos es antiguo y no es fácil de usar. A pesar de estos inconvenientes, muchos huéspedes aprecian el valor y volverían, especialmente para estancias cortas. La ubicación cerca del complejo acuático de la ciudad y el castillo medieval es una ventaja. En general, el camping tiene un aspecto tradicional y más antiguo y podría beneficiarse de la inversión en mejoras, pero sigue siendo una opción práctica para aquellos con expectativas razonables.
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