Este campamento goza de un hermoso bosque cerca de Cascais, con excelentes conexiones de transporte público que incluyen una parada de autobús en la entrada y trenes a Lisboa en unos 40 minutos. La ubicación es ideal para explorar la costa, con una ruta ciclista panorámica al mar y acceso directo a las dunas de arena para paseos junto al mar. La piscina gana constantemente grandes elogios, al igual que el restaurante local y la tienda de comestibles. El personal se describe generalmente como amable y útil, aunque algunas reseñas señalan que el servicio es lento. Los campos son espaciosos y ofrecen libre elección, con algunas disfrutando de hermosas vistas al océano o puntos soleados entre los pinos. Sin embargo, las instalaciones sanitarias son una de las principales debilidades, a menudo descritas como anticuadas, mal mantenidas y a veces sucias, con desagües obstruidas, presión de agua insuficiente y accesorios desgastados. El ruido de los perros ladrando y de un club nocturno cercano puede perturbar la paz, especialmente en verano. La falta de puntos marcados y los árboles que cuelgan poco dificultan la maniobra de las autocaravanas más grandes. La playa está a un largo paseo a lo largo de una carretera principal. Muchos huéspedes piensan que el precio es demasiado alto para el nivel de comodidades, y el camping no acepta descuentos ACSI. Por el lado positivo, la atmósfera familiar incluye actividades para niños, y el bosque de pinos que lo rodea ofrece un ambiente sereno. Los grifos de agua son escasos en los campos, y las cabañas datadas disminuyen el atractivo general. En general, funciona como una base conveniente para explorar Lisboa y Sintra, pero aquellos que buscan instalaciones modernas deben buscar en otro lugar.
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