Situado al borde de una aldea, este pequeño y verde campamento es un refugio tranquilo para los amantes de la naturaleza y aquellos que buscan un refugio tranquilo. Se utiliza principalmente como parada, ofreciendo actividades limitadas en el lugar pero un ambiente sereno que fomenta la relajación. El propietario es excepcionalmente amable y informado, proporcionando excelentes consejos sobre la zona circundante para mejorar su estancia. Los terrenos están bien cuidados y generosamente sombreados por árboles, creando un agradable entorno verde cerca de la ciudad. Cada mañana pasa un panadero, añadiendo un toque de comodidad local a sus mañanas. Cerca, se pueden explorar excelentes rutas de ciclismo y la histórica iglesia 893, aunque para acceder a la ciudad se requiere bajar un empinado conjunto de 87 escalones. Las instalaciones sanitarias, aunque limpiadas diariamente, son anticuadas y mínimas, con solo dos baños para hombres y tres para mujeres, y a veces se puede detectar un olor persistente de orina en el área masculina. Las duchas son aceptables pero no modernas. Los huéspedes pueden disfrutar de una piscina separada situada justo al lado del campamento, ideal para un baño rápido. También hay un pequeño patio de recreo para niños. El personal amable y provechoso es un punto culminante, mejorando constantemente la experiencia de los huéspedes con su cálida acogida y orientación útil. El campamento es verde y bien mantenido, lo que lo convierte en un lugar perfecto para una escapada relajante y llena de naturaleza de hasta cuatro días. Muchos visitantes aprecian tanto la tranquilidad que estarían encantados de prolongar su estancia. En general, es muy recomendable para aquellos que desean una escapada tranquila y centrada en la naturaleza con una acogida genuinamente cálida.
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