Este campamento está situado en un ambiente verde y tranquilo junto a un río y un lago, ideal para paseos por la naturaleza. Es fácilmente accesible desde la estación de tren, por lo que es conveniente para aquellos que no tienen coche. El personal, especialmente la recepcionista, es acogedor y útil. El ambiente tranquilo y natural es elogiado por muchos invitados, destacando la tranquilidad y la tranquilidad. La ubicación es apreciada por su proximidad al río Yonne y al pueblo, ideal para ciclistas. Las canchas son amplias y bien sombreadas, algunas con conexiones de agua y electricidad. Sin embargo, hay críticas sobre las instalaciones sanitarias que son viejas, mal mantenidas y que carecen de agua caliente en los lavabos. Las lluvias a veces inundan el área común. Una tubería de agua quebrada dejó solo una ducha funcionando, y los invitados no fueron informados de antemano. La recepción se encuentra en el piso superior, inaccesible a las personas con discapacidad y potencialmente peligrosa para los niños. El campamento ocasionalmente alberga fiestas estudiantiles, causando disturbios de ruido. No hay actividades infantiles y restaurantes en el lugar, y todo estaba cerrado en días festivos. Algunos invitados mencionan la necesidad de una mejor iluminación en calles y baños. La hora de check-in a las 4 p.m. es considerada tarde por algunos. La recepcionista mencionó que se planean mejoras. En general, se valora por su ambiente tranquilo y su personal amable, pero la atención al mantenimiento y la comunicación podrían mejorar la experiencia.
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