Este antiguo campamento está ubicado en un lugar pintoresco, pero su atractivo se ve gravemente socavado por el constante ruido de la carretera de una carretera concurrida sin restricciones de velocidad, incluso cerca de la entrada. Las instalaciones sanitarias están en estado de descomposición, con mangueras de ducha y cabezas tan desagradables que algunos huéspedes eligen lavarse dentro de sus propios vehículos. Los baños parecen muy sucios y necesitan una renovación urgente. Los huéspedes encuentran el sitio demasiado caro, especialmente porque incluso el agua de lavado de platos incurre en un costo adicional. Cruzar la carretera para llegar a zonas de senderismo es peligroso debido a los coches que se mueven rápidamente. Se señala que los propietarios están desconectados, lo que resulta en una falta general de cuidado que de otro modo podría hacer del campamento un destino atractivo. El ruido persistente del tráfico arruina la tranquilidad, y la limpieza de las instalaciones es una gran decepción. La presencia y el servicio del personal se sienten mínimos, lo que agrava la sensación de negligencia. El valor por el dinero es pobre, dado el alto precio de esas comodidades básicas y mal mantenidas. Las preocupaciones de seguridad surgen del peligroso cruce de carreteras y la falta de precaución en el tráfico. Las duchas y los inodoros están particularmente en mal estado, con acceso limitado al agua para lavar los platos. La infraestructura anticuada y la falta de mantenimiento hacen que sea difícil recomendar.
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