Este camping en la costa de Zeeland cerca de Vlissingen y Renesse ofrece acceso directo a la playa sobre las dunas. Si bien la ubicación natural es hermosa y el sitio es pacífico para algunos, las reseñas critican fuertemente el mantenimiento y la gestión. Las instalaciones sanitarias se describen constantemente como sucias, con heces, pelo y falta de jabón. El personal es a menudo hostil y inútil, especialmente en la recepción. El precio se considera demasiado alto para la calidad, con cargos ocultos de electricidad. Las zanjas son pequeñas, desiguales y a veces impuras. El WiFi es poco fiable y lento. El programa para niños se limita al idioma holandés y ofrece pocas actividades para niños mayores. La tienda del campamento tiene muy pocas horas de apertura. La seguridad es una preocupación ya que los coches conducen cerca de niños jugando. Los dueños de perros aprecian la política amigable con los perros, pero el pelo de perro en los campos es una desventaja. Los caminos de acceso a las canchas son estrechos. En general, el campamento tiene un hermoso entorno, pero sufre de mala limpieza, personal hostil y precios excesivos, lo que lleva a muchos visitantes a jurar nunca volver.
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