Este camping en Calpe se encuentra a pocos cientos de metros de la playa, el animado bulevar y el casco antiguo, lo que lo convierte en una excelente opción para los viajeros que quieran explorar a pie. Al otro lado de la carretera, un gran supermercado ofrece productos holandeses, y el sitio mismo tiene una tienda y un mercado de viernes justo detrás. El personal se describe constantemente como amable, útil y entusiasta, y muchos críticos destacan su voluntad de hacer más. Organizan actividades gratuitas como clases de baile, yoga, Pilates e incluso clases de español, creando un ambiente acogedor y social. Las canchas son planas, gravadas y equipadas con agua y conexiones eléctricas, con cercas que proporcionan privacidad. Sin embargo, se señala que algunos terrenos, especialmente los que están bajo la tasa de ACSI, son muy pequeños, y algunos se elevan con umbrales altos que pueden ser difíciles para las caravanas o autocaravanas bajas. Las instalaciones sanitarias se limpian varias veces al día y generalmente son elogiadas como limpias, aunque parecen un poco anticuadas y podrían necesitar una actualización. La piscina es agradable pero carece de suficiente sombra de los paraguas. El ruido puede ser un problema a veces, con disturbios nocturnos de otros campistas, y la gestión de las quejas de ruido ha sido criticada. Los edificios de gran altura que los rodean hacen que el sol desaparezca a última hora de la tarde, lo que puede afectar la sombra. Se considera que la electricidad es cara, y hay un límite de una ducha por persona por día, lo que a algunos invitados les parece restringido. En general, el sitio se destaca por su ubicación y limpieza, pero los visitantes potenciales deben ser conscientes de los tamaños inconsistentes del terreno y de los problemas de gestión del ruido. A pesar de estos inconvenientes, el campamento sigue siendo popular, especialmente para estancias largas, gracias a su posición central y al servicio amable.
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