Este camping está idealmente situado justo detrás del dique, proporcionando fácil acceso a la playa del mar Báltico y impresionantes vistas al atardecer. El centro de Zingst está a poca distancia a pie, y el sitio es perfecto para recorridos en bicicleta a lo largo de la costa. Los huéspedes aprecian al personal amable y dedicado que asegura una operación sin problemas incluso en tiempos difíciles. La tienda local está repleta de comestibles y productos regionales, incluidos panes frescos y excelentes pescados fumados. El restaurante es muy recomendable por su comida de calidad, abierto incluso en invierno, y acoge perros. Las canchas son espaciosas y bien mantenidas, aunque algunas instalaciones más antiguas muestran signos de desgaste. Los bloques sanitarios pueden estar llenos y ocasionalmente tener un olor desagradable, con una limpieza inconsistente. La conexión WiFi a menudo es poco confiable a pesar del costo, y algunas comodidades están envejecidas. Los visitantes del día pueden necesitar un boleto para el café. Los perros son bienvenidos, pero incurren en una tarifa extra por noche. El ambiente es tranquilo y tranquilo, adecuado para relajarse. A pesar de algunos inconvenientes, la excelente ubicación junto a la playa y el personal útil lo convierten en una opción popular para los campistas que buscan una escapada junto al mar.
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