Este campamento cerca de Grado ofrece un ambiente sencillo y relajado en un hermoso bosque de pinos, con un fuerte enfoque en la naturaleza y el bienestar. El entorno fomenta un sentido de comunidad en lugar de reglas estrictas, por lo que es una buena opción para las familias que buscan tranquilidad. La ubicación es elogiada por sus agradables paseos por la playa y su proximidad al mar, aunque el acceso a la playa puede ser difícil debido al barro y el agua poco profunda a la marea baja, lo que requiere un paseo en un muelle de madera y escalera. El campamento en sí tiene árboles bonitos y está cerca de la playa, pero los tamaños del campo son estrechos, y los caminos son desiguales, lo que representa riesgos para niños y ancianos. Las instalaciones sanitarias reciben críticas mixtas, con algunos años reportando condiciones anticuadas y sucias, falta de papel higiénico y asientos, y grifos imparables, mientras que otros los encuentran bien mantenidos. La limpieza varía significativamente a lo largo de los años, de pobre a adecuado. El personal generalmente se describe como grosero y arrogante, aunque las reseñas recientes señalan el aprecio por el equipo. El restaurante ofrece comida de baja calidad con mal servicio y requiere reservas. El supermercado local es demasiado caro, y no hay tienda ni panadería. El acceso al agua es problemático para los baños químicos y la eliminación de aguas grises. Los mosquitos pueden ser abundantes por las noches. La salida puede ser lenta debido a largas colas. En general, se considera que el campamento prioriza la cantidad sobre la calidad con una mínima reinversión, aunque el entorno natural y el ambiente relajado son apreciados.
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